El imperio de la luz
Instalación en el marco de la muestra "Perfecta Glitch" - Multiespacio Bancor - Córdoba - julio a octubre de 2026

Entre 1940 y 1960 René Magritte realizó 27 versiones de su obra L'Empire des lumières. Mal traducida como "El imperio de la luz", esta obra trabaja la incompatibilidad entre un cielo diurno, plagado de nubes, bajo el que se sitúa una casa sumida en la oscuridad. En esta obra el espacio de la pintura es llevado a la instalación. Los dos sujetos principales (día y noche) se descomponen y mutan bajo el peso de las tecnologías políticas contemporáneas: El cielo diurno es filtrado por imágenes del cielo registradas en una cámara de vigilancia. La casa es derruida, demolida, bombardeada. El pliegue o la costura que sostiene a ambos espacios -ese absurdo que el surrealismo explotó como recurso-, hoy deviene tragedia y violencia. El vocablo lumiere puede ser entendido de múltiples formas. Lumiere es luz, pero también luminaria, iluminación y también ilustración. El imperio de la luz nace de las aspiraciones de la razón frente a la irracionalidad de la existencia. En forma de imperio, arrasa con pueblos enteros con la simple excusa de llevar la luz allí donde hay oscuridad, aunque estas sean simplemente otras formas de iluminarse. El sueño de la razón produce monstruos nos dice Goya, y en esa distancia, esa separación entre lo racional y lo irracional, se sitúa el conflicto. La incongruencia entre los discursos "luminosos" de la actualidad, contra la penumbra y la ruina en la que vivimos inmersos cotidianamente ya no nos sorprende. Ignorantes del absurdo del mundo seguimos mirando un cielo falso.


